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El autor de ARIEL

20060122232045-rodo.gif

         José Enrique Rodó pertenece al siglo XX, nació en Montevideo el 17 de julio de 1872. Es después del la guerra de 1914 cuando nuevas ideas y estilos literarios surgen en toda Europa y en América.

En 1900 publica su libro "Ariel", donde señaló las fallas de las regímenes democráticos, con justeza e imparcialidad; pero a la vez encauzó la acción y la voluntad hacia un ennoblecimiento de éstos, por medio de la cultura.

 Murió en Italia el 1º de mayo de 1917.

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22/01/2006 23:24 coramo Enlace permanente. varios

La CIENCIA en el Uruguay del siglo XIX

En el Uruguay, durante el siglo XIX, la ciencia tuvo muy escaso desarrollo.

Tres precursores científicos son:

  •  Manuel Perez Castellanos
  • Dámaso Antonio Larrañaga
  • Teodoro Miguel Vilardebó.
22/01/2006 23:05 coramo Enlace permanente. varios

costo

¿cuánto?
18/07/2005 21:34 Enlace permanente. Despedidas

para un hijo

Sin que tu lo eligieras
ella resolvió traerte
te encaminó como pudo
hoy, está en ti la suerte.

A veces quisieras no tenerla
pregunta, aconseja, agobia,
siempre eres el “chiquito”
que busca su presencia.

Su cuidado consideró poco;
de tus problemas se apoderó
sus noches fueron las tuyas
y tus errores nunca vió.

Eres de ella un pedazo
que tu nacimiento le arrebató,
cuidaselo por siempre
jamás repetirá la versión.

(escrito el 12 de mayo de 2001 para Marcelo y Pablo)

18/07/2005 21:28 Enlace permanente. poesias

para Carolina

20060110175307-besote.gif¿Qué eres?, ¿quién eres?
han sido tus preguntas.
Llegaste a los quince
respuestas buscamos juntas.

Desde niña te observé,
Carolina como crecías
aceptando la realidad
henchida de fantasías.

Acéptate como eres,
no busques más razones
tienes toda la juventud
en jardines de ilusiones.

La vida no es siempre
la utopía que queremos
mas busca disfrutarla,
todos nos alegraremos.

Aférrate a tus sueños,
alcanzarlos es el objetivo
rocas tendrás en el camino
pero déjalas en el olvido.

Una lágrima, dos lágrimas,
tus ojos pueden visitar,
con valentía de niña - mujer
segura las podrás secar.

Hoy te sientes princesa,
en los labios una sonrisa,
con el alma llena de alegría
disfrútala sin prisa.

Todo lo que has aprendido
son algunos bocetos
para que vayas creciendo
colmada de proyectos.

Para escuchar oídos tienes,
oye la voz de tu inteligencia
el corazón no sabe pensar
y no es rico en paciencia.

Todavía no se ¿que eres?,
conocerte quisiera en profundidad
sólo interesa quien eres:
Ana Carolina, goza tu felicidad.

(Escrita para sus 15 años)
18/07/2005 21:23 Enlace permanente. poesias

para Lilí

Otras campanas floridas.-

titilan las campanas
porque su ding dong no se oye
la primavera es color
aún para el que llore.

La inspiración no tiene luz
la neurona no suena
pero el deseo es que leas
una página nueva

Maldonado, 22 de enero de 2001 hora 23:37

18/07/2005 21:21 Enlace permanente. poesias

J. Ortega y Gasset:

¿qué es la filosofía?
«Lo primero que ocurriría decir fuera definir la filosofía como conocimiento del Universo. Pero esta definición, sin ser errónea, puede dejarnos escapar precisamente todo lo que hay de específico, el peculiar dramatismo y el tono de heroicidad intelectual en que la filosofía y sólo la filosofía vive. Parece, en efecto, esa definición un contraposto a la que podíamos dar de la física, diciendo que es conocimiento de la materia. Pero es el caso que el filósofo no se coloca ante su objeto --el Universo-- como el físico ante el suyo, que es la materia. El físico comienza por definir el perfil de esta y sólo después comienza su labor e intenta conocer su estructura íntima. Lo mismo el matemático define el número y la extensión; es decir, que todas las ciencias particulares empiezan por acotar un trozo del Universo, por limitar su problema, que al ser limitado deja en parte de ser problema. Dicho de otra forma: el físico y el matemático conocen de antemano la extensión y atributos esenciales de su objeto; por tanto, comienzan no con un problema, sino con algo que dan o toman por sabido. Pero el Universo en cuya pesquisa parte audaz el filósofo como un argonauta, no se sabe lo que es. Universo es el vocablo enorme y monolítico que como una vasta y vaga gesticulación oculta más bien que enuncia este concepto riguroso: todo cuanto hay. Eso es, por lo pronto, el Universo. Eso, nótenlo bien, nada más que eso, porque cuando pensamos el concepto "todo cuanto hay" no sabemos qué sea eso que hay; lo único que pensamos es un concepto negativo, a saber: la negación de lo que sólo sea parte, trozo, fragmento. El filósofo, pues, a diferencia de todo otro científico, se embarca para lo desconocido como tal. Lo más o menos conocido es partícula, porción, esquirla de Universo. El filósofo se sitúa ante su objeto en actitud distinta de todo otro conocedor; el filósofo ignora cuál es su objeto y de él sabe sólo: primero, que no es ninguno de los demás objetos; segundo, que es un objeto integral, que es el auténtico todo, el que no deja nada fuera y, por lo mismo, el único que se basta. Pero precisamente ninguno de los objetos conocidos o sospechados posee esta condición. Por tanto, el Universo es lo que radicalmente no sabemos, lo que absolutamente ignoramos en su contenido positivo». ( pp. 308-309.)

«Entrevimos que la verdad científica, la verdad física posee la admirable calidad de ser exacta, pero es incompleta y penúltima. No se basta a sí misma. Su objeto es parcial, es sólo un trozo del mundo y además parte de muchos supuestos que da sin más por buenos; por tanto, no se apoya en sí misma, no tiene en sí misma su fundamento y su raíz, no es la verdad radical. Por ello postula, exige integrarse en otras verdades no físicas ni científicas que sean completas y verdaderamente últimas. Donde acaba la física no acaba el problema; el hombre que hay detrás del científico necesita una verdad integral, y, quiera o no, por la constitución misma de su vida, se forma una concepción enteriza del Universo. Vemos aquí en clara contraposición dos tipos de verdad: la científica y la filosófica. Aquella es exacta pero insuficiente, ésta es suficiente pero inexacta. Y resulta que ésta, la inexacta, es una verdad más radical que aquélla --por tanto y sin duda, una verdad de más alto rango, no sólo porque su tema sea más amplio, sino aún como modo de conocimiento; en suma, que la verdad inexacta filosófica es una verdad más verdadera.
Pero esto no debía extrañar. La tendencia irreflexiva y vulgar a considerar la exactitud como un atributo que afecta a los quilates de la verdad carece por completo no sólo de justificación, sino hasta de sentido. La exactitud no puede existir sino cuando se habla de objetos cuantitativos, o como Descartes dice, de "quod recipit magis et minus"; por tanto, de lo que se cuenta y se mide. No es, pues, en rigor, un atributo de la verdad como tal, sino de ciertas, determinadas cosas que hay en el Universo; en definitiva, sólo de la cantidad y luego, con valor aproximado, de la materia. Una verdad puede ser muy exacta y ser, no obstante, muy poco verdad. Por ejemplo, casi todas las leyes físicas tienen una expresión exacta, pero como están obtenidas por un cálculo meramente estadístico, es decir, por cálculo de probabilidades, tienen un valor sólo probable. Se da el caso curioso --y el tema merecería ser tratado aparte, porque es candente y gravísimo-- de que conforme la física se va haciendo más exacta se le va convirtiendo entre las manos a los físicos en un sistema de meras probabilidades; por tanto, de verdades de segunda clase, de casi - verdades. La consecuencia de esto es uno de los motivos que llevan a los físicos actuales, gigantes creadores de un novísimo panorama cósmico, a ocuparse de la filosofía, a asentar su verdad gremial en una más completa verdad vital».
18/07/2005 21:15 Enlace permanente. varios

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manos artesanas.gifcuando no tengas nada que hacer .... pues aqui una sugerencia:

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