sujeto autónomo
Sujeto autónomo
El gran desafío de hoy es la construcción de una alternativa liberadora, donde los sectores populares sean protagonistas.
La tarea es enorme, pues el modelo neoliberal persiste con su fuerza, arrogancia y dogmatismo.
Según José Luis Rebellato(1948-1999) se viven tiempos de crisis, de desafíos, de esperanzas. Tiempos de encrucijadas históricas. Esto requiere de lucidez, entrega a una tarea liberadora, adhesión a la utopía mediatizada en proyectos efectivos.
Requiere resistencia y propuesta, radicalidad y sentido del límite.
Requiere adhesión a un proyecto de autonomía que encuentra en la construcción del desarrollo local y sostenible, basado en el poder de la educación, una tarea de importancia insustituible. Requiere construir una globalización de signo contrario a la globalización neoliberal. Una globalización de la solidaridad. Un mundo donde quepan todos los mundos.
Desde la educación hay que promover la libertad. Darle al educando los elementos para que no tenga adherencias ni ataduras que le impidan vivir, realizarse, estar en lo que se está para que no sea un sujeto sumergido en la globalización al servicio de los bienes.
El ser humano es lo que es y también lo que puede llegar a ser como persona dentro de una marco social. Para alcanzar el fin de la libertad, los medios deben ser éticos.
La ética es la ciencia que permite la reflexión sobre los actos humanos que pueden ser calificados de buenos o malos. La presencia del juicio valorativo pone al sujeto en una ética.
La ética del objeto tiene objetivos que pertenecen al objeto. Una ética del sujeto tiene como objetivo la formación del sujeto, que se construye, de un proceso marcado por las tensiones y contradicciones, de la articulación entre las dimensiones objetivas, económicas y sociales, por un lado, y las dimensiones éticas, políticas y culturales, por el otro.
Este Sujeto es diverso, incluye una diversidad de identidades que articulan conjuntamente un proyecto liberador de acuerdo a sus intereses en contra del proyecto del bloque hegemónico. Este proyecto colectivo supone una profunda crítica al proyecto dominador y en él a las estructuras que permiten tal dominación, entre ellas la educación.
En la ética de la autonomía, un sujeto es un ser liberado, por supuesto autónomo que se desarrolla dentro de una sociedad y por ello no es un ser solitario.
La liberación de los oprimidos pasa también por la liberación de su saber, por el reconocimiento de su potencialidad creativa y su inteligencia que pueden generar un sistema-cultura alternativo y de resistencia al gran proyecto hegemónico.
El Sujeto latinoamericano debe constituirse en síntesis de tres órdenes discursivos:
- el de la naturaleza,
- el del paradigma hegemónico (que implica nuevas patologías: el terror a ser excluido, miedo a perder y no poder conseguir otro empleo, la anomia, el consumo masivo de drogas legales e ilegales, etcétera )
- y el del pensamiento propio de los filósofos de la liberación.
La filosofía de la liberación comparte la preocupación por la construcción de la identidad y enlazada con ella la necesidad de una política del reconocimiento, para forjar colectivos, para ejercer presión sobre los decisores y para construir juntos, el pueblo y sus aliados, un mundo donde no existan excluidos ni en lo material ni en lo cultural.
Rebellato sostiene que para construir una identidad colectiva se debe atender realmente al otro o los otros (reconocimiento de la alteridad), dejar valer sus puntos de vista (reconocimiento de la diversidad) y ponerse en su lugar intentando entender lo que dice (síntesis dialógica donde nos encontramos con el Otro siendo Uno pero cada cual conservando su Identidad) Por tanto se reconoce un derecho, que es el derecho a decir lo que se dice no en tanto su opinión como persona sino como opinión.
El pensamiento de la filosofía de la liberación que aporta la noción de alteridad, incide, y mucho en el pensar de Rebellato.
Existe una teoría del mercado que implica una cultura conservadora y negativa para la vida del hombre y la naturaleza, que genera valores éticos contradictorios en lo cotidiano, por ejemplo, el ahorro, el pago puntual de los créditos, el exitismo, el respeto a la propiedad privada, el cumplimiento de los contratos, monopolios multinacionales, desastres ecológicos, hambre y enfermedades.
Frente a esta descripción del paradigma hegemónico en el plano ideológico Rebellato propone un paradigma de resistencia y liberador, en base al cual insiste en que, respecto a la transformación cultural y los procesos de cambio político, el modelo de ciencia juega un papel fundamental en relación al saber popular -la ideología subyacente a la ciencia y la metodología disciplinaria-, con el fin de revalorizar, el aporte del psicoanálisis y la hermenéutica al análisis de la práctica cultural, estudiando los vínculos entre política y vida cotidiana así como la importancia de la subjetividad y el reconocimiento de grupos sociales emergentes no claramente identificados desde los modelos clásicos de análisis de clase que se reducen al factor económico.
La cultura permite abrir expresiones de resistencia mediante la construcción de alternativas que hacen la constitución del sujeto, como sujeto de poder. La educación es un aporte transformador del sujeto, integrando lo personal y lo colectivo.
Los movimientos populares no son sujetos históricos por razones objetivas, sino que se constituyen en movimientos a través de un proceso de lucha, maduración y autoeducación.
El neoliberalismo como concepción cultural y económica, presenta un fuerte componente ético y político, que propone una "cultura de la desesperanza" porque su naturalismo ético provoca en el imaginario colectivo la imposibilidad de pensar alternativas, y la ideología del mercado como sistema natural que regula a los sujetos, defiende el individualismo ético y la privatización de las cuestiones políticas. En este sentido, la ética del mercado y del orden extenso, excluye como ilusoria la posibilidad de un consenso racional entre hombres que permitan formular un sistema ético de alcance universal .
Rebellato propone el reconocimiento de los espacios autónomos con respeto a la lógica capitalista, basados en la lógica de la solidaridad, fortaleciendo intercambios de comunicación, capacitando la construcción de espacios de cultura democrática, permitiendo construir estrategias y distribuir equitativamente las responsabilidades del poder y la decisión.
La cultura posmoderna aporta elementos críticos para superar la fragilidad que supone el pensamiento del racionalismo de la modernidad y para comprender que la diversidad y la incertidumbre son conceptos estratégicos de una dialéctica que trasladada a los movimientos sociales posibilita crear espacios por sujetos históricamente activos. Estas instancias se relacionan con los siguientes principios:
1) En el proceso de interacción social los sujetos colaboran mediante el establecimiento de redes de solidaridad.
2) El proceso de socialización cooperativo contribuye al desarrollo de las identidades personales.
3) El proceso de reproducción cultural reúne la tradición de una comunidad y la modificación del saber cultural (hermenéutica).
La comprensión hermenéutica es importante para estudiar la producción del conocimientos no como un aspecto aislado de la comprensión y la elaboración por parte de los sujetos que elaboran dicho conocimiento, sino que se convierte en una fuerza que contribuye a hacer real el proyecto de liberación.
En este sentido aquello a lo que aspira a ser ha de construirlo y responder por ello. Es en este contexto histórico en el que se retoma la idea de proyecto, eso de construir un mundo para sí, que hace de cada vida un proyecto y, por tanto, exige la creación de una ética consecuente.
Rebellato postula una ética de la autenticidad y del reconocimiento de las prácticas sociales. Existe un vínculo entre el reconocimiento y la identidad, entendiendo esta última en el sentido de las características fundamentales y originales de un ser humano. La identidad se construye dialógicamente y depende radicalmente de nuestras relaciones dialógicas con los demás. Afirma: "En virtud del lenguaje podemos entendernos a nosotros mismos, podemos entender a los otros y podemos ser entendidos. En otras palabras, el lenguaje tiene una intencionalidad orientada al entendimiento. Construimos nuestra identidad gracias a la interacción con otros, a lo que George Mead llama los otros significantes".
En síntesis, el desafío al paradigma neoliberal es la construcción de un bloque social basado en la noción de "democracia radical" susceptible de revertir los fundamentos de una sociedad con crecientes niveles de dominación y exclusión. Esto requiere de prácticas que potencien la construcción de una subjetividad colectiva entendida como maduración integral de identidades que gira en torno al sentido del respeto y obligación hacia los demás; a la constitución de una vida plena; y a la existencia de nociones pertinentes a la dignidad.
La democracia no es únicamente un sistema político, sino que es esencialmente un modo no impositivo de relacionarse las personas y los grupos sociales. A nivel ético, solamente podrá desarrollarse la democracia en la medida en que las personas estén convencidas de ella y en la medida que cuenten con una personalidad y unas habilidades que les permitan ser gestores reales de la misma.
La ética objetiva se centra en lo que es correcto hacer. La ética del sujeto se centra en que es bueno ser.
Ser sujeto autónomo es estar arraigado en un comunidad.
El objetivo último de la educación, como de toda actividad humana éticamente válida, es la búsqueda de la realización del ser humano, debido a que lo contrario implicaría un absurdo intrínseco. Cada actividad humana estructurada, como lo es una ciencia y su aplicación técnica, persigue ese objetivo fundamental a partir de un esquema propio, el que es desarrollado en función del ángulo específico de aporte que se busca realizar al propósito global.
En concreto, las ciencias de la educación tienen como objetivo último la realización plena del ser humano, para lo que desarrollan el instrumental pedagógico y didáctico como medio específico y propio. De este modo, los objetivos con respecto al desarrollo de habilidades, transmisión y generación de conocimientos, y otros que son específicos de las ciencias educativas, son elementos necesarios al objetivo fundamental y, por tanto, válidos únicamente en su correspondencia con aquél.
En este contexto de comienzos del siglo XXI, desde que se asume el hecho de que la educación no es el mero aprendizaje de contenidos intelectuales sino que implica el desarrollo de toda la persona, es claro que un objetivo intrínseco al proceso educativo debe ser la conformación de una "persona ética".
Prof. Cora AMORÍN GONZÁLEZ
Maldonado - Uruguay
31/I/04
coraamorin@hotmail.com
El gran desafío de hoy es la construcción de una alternativa liberadora, donde los sectores populares sean protagonistas.
La tarea es enorme, pues el modelo neoliberal persiste con su fuerza, arrogancia y dogmatismo.
Según José Luis Rebellato(1948-1999) se viven tiempos de crisis, de desafíos, de esperanzas. Tiempos de encrucijadas históricas. Esto requiere de lucidez, entrega a una tarea liberadora, adhesión a la utopía mediatizada en proyectos efectivos.
Requiere resistencia y propuesta, radicalidad y sentido del límite.
Requiere adhesión a un proyecto de autonomía que encuentra en la construcción del desarrollo local y sostenible, basado en el poder de la educación, una tarea de importancia insustituible. Requiere construir una globalización de signo contrario a la globalización neoliberal. Una globalización de la solidaridad. Un mundo donde quepan todos los mundos.
Desde la educación hay que promover la libertad. Darle al educando los elementos para que no tenga adherencias ni ataduras que le impidan vivir, realizarse, estar en lo que se está para que no sea un sujeto sumergido en la globalización al servicio de los bienes.
El ser humano es lo que es y también lo que puede llegar a ser como persona dentro de una marco social. Para alcanzar el fin de la libertad, los medios deben ser éticos.
La ética es la ciencia que permite la reflexión sobre los actos humanos que pueden ser calificados de buenos o malos. La presencia del juicio valorativo pone al sujeto en una ética.
La ética del objeto tiene objetivos que pertenecen al objeto. Una ética del sujeto tiene como objetivo la formación del sujeto, que se construye, de un proceso marcado por las tensiones y contradicciones, de la articulación entre las dimensiones objetivas, económicas y sociales, por un lado, y las dimensiones éticas, políticas y culturales, por el otro.
Este Sujeto es diverso, incluye una diversidad de identidades que articulan conjuntamente un proyecto liberador de acuerdo a sus intereses en contra del proyecto del bloque hegemónico. Este proyecto colectivo supone una profunda crítica al proyecto dominador y en él a las estructuras que permiten tal dominación, entre ellas la educación.
En la ética de la autonomía, un sujeto es un ser liberado, por supuesto autónomo que se desarrolla dentro de una sociedad y por ello no es un ser solitario.
La liberación de los oprimidos pasa también por la liberación de su saber, por el reconocimiento de su potencialidad creativa y su inteligencia que pueden generar un sistema-cultura alternativo y de resistencia al gran proyecto hegemónico.
El Sujeto latinoamericano debe constituirse en síntesis de tres órdenes discursivos:
- el de la naturaleza,
- el del paradigma hegemónico (que implica nuevas patologías: el terror a ser excluido, miedo a perder y no poder conseguir otro empleo, la anomia, el consumo masivo de drogas legales e ilegales, etcétera )
- y el del pensamiento propio de los filósofos de la liberación.
La filosofía de la liberación comparte la preocupación por la construcción de la identidad y enlazada con ella la necesidad de una política del reconocimiento, para forjar colectivos, para ejercer presión sobre los decisores y para construir juntos, el pueblo y sus aliados, un mundo donde no existan excluidos ni en lo material ni en lo cultural.
Rebellato sostiene que para construir una identidad colectiva se debe atender realmente al otro o los otros (reconocimiento de la alteridad), dejar valer sus puntos de vista (reconocimiento de la diversidad) y ponerse en su lugar intentando entender lo que dice (síntesis dialógica donde nos encontramos con el Otro siendo Uno pero cada cual conservando su Identidad) Por tanto se reconoce un derecho, que es el derecho a decir lo que se dice no en tanto su opinión como persona sino como opinión.
El pensamiento de la filosofía de la liberación que aporta la noción de alteridad, incide, y mucho en el pensar de Rebellato.
Existe una teoría del mercado que implica una cultura conservadora y negativa para la vida del hombre y la naturaleza, que genera valores éticos contradictorios en lo cotidiano, por ejemplo, el ahorro, el pago puntual de los créditos, el exitismo, el respeto a la propiedad privada, el cumplimiento de los contratos, monopolios multinacionales, desastres ecológicos, hambre y enfermedades.
Frente a esta descripción del paradigma hegemónico en el plano ideológico Rebellato propone un paradigma de resistencia y liberador, en base al cual insiste en que, respecto a la transformación cultural y los procesos de cambio político, el modelo de ciencia juega un papel fundamental en relación al saber popular -la ideología subyacente a la ciencia y la metodología disciplinaria-, con el fin de revalorizar, el aporte del psicoanálisis y la hermenéutica al análisis de la práctica cultural, estudiando los vínculos entre política y vida cotidiana así como la importancia de la subjetividad y el reconocimiento de grupos sociales emergentes no claramente identificados desde los modelos clásicos de análisis de clase que se reducen al factor económico.
La cultura permite abrir expresiones de resistencia mediante la construcción de alternativas que hacen la constitución del sujeto, como sujeto de poder. La educación es un aporte transformador del sujeto, integrando lo personal y lo colectivo.
Los movimientos populares no son sujetos históricos por razones objetivas, sino que se constituyen en movimientos a través de un proceso de lucha, maduración y autoeducación.
El neoliberalismo como concepción cultural y económica, presenta un fuerte componente ético y político, que propone una "cultura de la desesperanza" porque su naturalismo ético provoca en el imaginario colectivo la imposibilidad de pensar alternativas, y la ideología del mercado como sistema natural que regula a los sujetos, defiende el individualismo ético y la privatización de las cuestiones políticas. En este sentido, la ética del mercado y del orden extenso, excluye como ilusoria la posibilidad de un consenso racional entre hombres que permitan formular un sistema ético de alcance universal .
Rebellato propone el reconocimiento de los espacios autónomos con respeto a la lógica capitalista, basados en la lógica de la solidaridad, fortaleciendo intercambios de comunicación, capacitando la construcción de espacios de cultura democrática, permitiendo construir estrategias y distribuir equitativamente las responsabilidades del poder y la decisión.
La cultura posmoderna aporta elementos críticos para superar la fragilidad que supone el pensamiento del racionalismo de la modernidad y para comprender que la diversidad y la incertidumbre son conceptos estratégicos de una dialéctica que trasladada a los movimientos sociales posibilita crear espacios por sujetos históricamente activos. Estas instancias se relacionan con los siguientes principios:
1) En el proceso de interacción social los sujetos colaboran mediante el establecimiento de redes de solidaridad.
2) El proceso de socialización cooperativo contribuye al desarrollo de las identidades personales.
3) El proceso de reproducción cultural reúne la tradición de una comunidad y la modificación del saber cultural (hermenéutica).
La comprensión hermenéutica es importante para estudiar la producción del conocimientos no como un aspecto aislado de la comprensión y la elaboración por parte de los sujetos que elaboran dicho conocimiento, sino que se convierte en una fuerza que contribuye a hacer real el proyecto de liberación.
En este sentido aquello a lo que aspira a ser ha de construirlo y responder por ello. Es en este contexto histórico en el que se retoma la idea de proyecto, eso de construir un mundo para sí, que hace de cada vida un proyecto y, por tanto, exige la creación de una ética consecuente.
Rebellato postula una ética de la autenticidad y del reconocimiento de las prácticas sociales. Existe un vínculo entre el reconocimiento y la identidad, entendiendo esta última en el sentido de las características fundamentales y originales de un ser humano. La identidad se construye dialógicamente y depende radicalmente de nuestras relaciones dialógicas con los demás. Afirma: "En virtud del lenguaje podemos entendernos a nosotros mismos, podemos entender a los otros y podemos ser entendidos. En otras palabras, el lenguaje tiene una intencionalidad orientada al entendimiento. Construimos nuestra identidad gracias a la interacción con otros, a lo que George Mead llama los otros significantes".
En síntesis, el desafío al paradigma neoliberal es la construcción de un bloque social basado en la noción de "democracia radical" susceptible de revertir los fundamentos de una sociedad con crecientes niveles de dominación y exclusión. Esto requiere de prácticas que potencien la construcción de una subjetividad colectiva entendida como maduración integral de identidades que gira en torno al sentido del respeto y obligación hacia los demás; a la constitución de una vida plena; y a la existencia de nociones pertinentes a la dignidad.
La democracia no es únicamente un sistema político, sino que es esencialmente un modo no impositivo de relacionarse las personas y los grupos sociales. A nivel ético, solamente podrá desarrollarse la democracia en la medida en que las personas estén convencidas de ella y en la medida que cuenten con una personalidad y unas habilidades que les permitan ser gestores reales de la misma.
La ética objetiva se centra en lo que es correcto hacer. La ética del sujeto se centra en que es bueno ser.
Ser sujeto autónomo es estar arraigado en un comunidad.
El objetivo último de la educación, como de toda actividad humana éticamente válida, es la búsqueda de la realización del ser humano, debido a que lo contrario implicaría un absurdo intrínseco. Cada actividad humana estructurada, como lo es una ciencia y su aplicación técnica, persigue ese objetivo fundamental a partir de un esquema propio, el que es desarrollado en función del ángulo específico de aporte que se busca realizar al propósito global.
En concreto, las ciencias de la educación tienen como objetivo último la realización plena del ser humano, para lo que desarrollan el instrumental pedagógico y didáctico como medio específico y propio. De este modo, los objetivos con respecto al desarrollo de habilidades, transmisión y generación de conocimientos, y otros que son específicos de las ciencias educativas, son elementos necesarios al objetivo fundamental y, por tanto, válidos únicamente en su correspondencia con aquél.
En este contexto de comienzos del siglo XXI, desde que se asume el hecho de que la educación no es el mero aprendizaje de contenidos intelectuales sino que implica el desarrollo de toda la persona, es claro que un objetivo intrínseco al proceso educativo debe ser la conformación de una "persona ética".
Prof. Cora AMORÍN GONZÁLEZ
Maldonado - Uruguay
31/I/04
coraamorin@hotmail.com