para Aletheia
Hemos terminado el primer año, y por unanimidad los pertenecientes a este antro de estudio merecemos una despedida.
Aletheia tiene un significado que podría ser traducido por desocultación pero en la esquina de Sarandi y 33 la traducción correcta debe ser correr el telón.
Aquí el correr ha estado presente desde el inicio.
Correr para conseguir permisos, habilitaciones y exoneraciones.
Correr para llegar temprano a clase.
Correr para abrir el local antes que alguien llegara sin apuro.
Correr para comprar vasos, pues el café se enfriaba.
Este año hasta Batlle nos corrió la hora, y los cálculos contables determinan, como si los minutos hubieran encogido, que en algunas materias se acortaron las horas de clase.
Hubo que correr la COT. También hubo que correr a los alumnos, no para que se fueran, sino para que pagaran la cuota y así los profesores poder cobrar.
Pasamos corriendo, pero no como el correcaminos que corre y nunca llega. Esta familia tiene un final feliz para contar.
Con estas palabras quiero despedir el año y desearles a todos, colegas, alumnos y amigos que el 2005 sea enésimas veces mejor que este que estamos dejando de correr.
Particularmente una reverencia especial a quienes cursaron sexto año.
Todos remaron. Unos río abajo con la corriente a favor, otros sin ser sujetos autónomos, pero todos se liberaron en los parciales y el año próximo ya no estarán.
Existe una verdad que no se puede ocultar, alcanzaron la otra ribera poniendo la responsabilidad necesaria para cumplir con el objetivo: ser bachiller. Pero esto ocurrió porque los timonéles con los que trabajaron disfrutaban en cada clase viendo como a pesar de las discrepancias los hicieron salir airosos y nunca se vio sangre correr.
Este año fue el primero y quizás tengan muchas cosas para criticar, pues les hubiera gustado que algunas fueran diferentes. En la marcha está la innovación y la adecuación. Para los que siguen, que no son pocos, yo pediré a las autoridades algunas adecuaciones para el 2005. Almohadones para las sillas, que al cafecito le agreguen unas masitas y un espacio para los niños jugar.
Para los que se van , ahora tendrán que tomar nuevamente la brújula. Dice el refrán nunca es tarde cuando la dicha es buena.
Muchos de ustedes si bien no tienen todo resuelto, no están en la angustia y en el desamparo. Continuarán criando bichos, soportando turistas, vendiendo semillas, cuidando niños, enseñando que los árboles no son todos iguales, dando clases de inglés, cumpliendo el rol de mamá y otras cosas que hacen y las forjan bien, pero ahora lo harán mejor porque en Aletheia pudieron correr el telón y demostrarse que son guionistas, directores y actores de su propia obra.
dic/04
Aletheia tiene un significado que podría ser traducido por desocultación pero en la esquina de Sarandi y 33 la traducción correcta debe ser correr el telón.
Aquí el correr ha estado presente desde el inicio.
Correr para conseguir permisos, habilitaciones y exoneraciones.
Correr para llegar temprano a clase.
Correr para abrir el local antes que alguien llegara sin apuro.
Correr para comprar vasos, pues el café se enfriaba.
Este año hasta Batlle nos corrió la hora, y los cálculos contables determinan, como si los minutos hubieran encogido, que en algunas materias se acortaron las horas de clase.
Hubo que correr la COT. También hubo que correr a los alumnos, no para que se fueran, sino para que pagaran la cuota y así los profesores poder cobrar.
Pasamos corriendo, pero no como el correcaminos que corre y nunca llega. Esta familia tiene un final feliz para contar.
Con estas palabras quiero despedir el año y desearles a todos, colegas, alumnos y amigos que el 2005 sea enésimas veces mejor que este que estamos dejando de correr.
Particularmente una reverencia especial a quienes cursaron sexto año.
Todos remaron. Unos río abajo con la corriente a favor, otros sin ser sujetos autónomos, pero todos se liberaron en los parciales y el año próximo ya no estarán.
Existe una verdad que no se puede ocultar, alcanzaron la otra ribera poniendo la responsabilidad necesaria para cumplir con el objetivo: ser bachiller. Pero esto ocurrió porque los timonéles con los que trabajaron disfrutaban en cada clase viendo como a pesar de las discrepancias los hicieron salir airosos y nunca se vio sangre correr.
Este año fue el primero y quizás tengan muchas cosas para criticar, pues les hubiera gustado que algunas fueran diferentes. En la marcha está la innovación y la adecuación. Para los que siguen, que no son pocos, yo pediré a las autoridades algunas adecuaciones para el 2005. Almohadones para las sillas, que al cafecito le agreguen unas masitas y un espacio para los niños jugar.
Para los que se van , ahora tendrán que tomar nuevamente la brújula. Dice el refrán nunca es tarde cuando la dicha es buena.
Muchos de ustedes si bien no tienen todo resuelto, no están en la angustia y en el desamparo. Continuarán criando bichos, soportando turistas, vendiendo semillas, cuidando niños, enseñando que los árboles no son todos iguales, dando clases de inglés, cumpliendo el rol de mamá y otras cosas que hacen y las forjan bien, pero ahora lo harán mejor porque en Aletheia pudieron correr el telón y demostrarse que son guionistas, directores y actores de su propia obra.
dic/04